Cuestión de Fe.




— Hola, sí, vengo a ver a Dios.
— ¿Cómo dices, hijo?
— Qué vengo a ver a Dios ¿No es una iglesia, ésto?
— Cierto, estás en la casa de Dios ¿En qué puedo servirte?
— No quiero hablar con usted, quiero hablar con Dios…
— Creer en Dios es un acto de fe, hijo, sólo tienes que doblar tus rodillas, y él te escuchará...
— El que parece no escuchar es usted — replicó el joven a tiempo que vaciaba el cargador de su pistola en el pecho del sacerdote…— Yo en Dios creo, en quien no creo es en los hombres… Y no soy su hijo...

1 comentario:

Belén dijo...

Bueno... pocos creen en el ser humano ya...

Besicos